
Sobre las Tierras de este Municipio, en los márgenes del río Órbigo, se produjo el asentamiento de la primera colonia cristiana desafiando las cruentas incursiones musulmanas. También pioneros en la construcción, con sabia e ingeniosa industria, de las primeras presas de la comarca, necesarias dada la eminente vocación agrícola de nuestros pueblos: lúpulo, legumbres, cereales, frutas y hortalizas.
Potencial en estado puro, el Órbigo, tan libérrimo en sus frutos, nos brinda una amplia zona de valles donde el río forma frescas riberas, en las que practicar el arte de la pesca y ser recompensado con la mejor de sus joyas, la trucha. Excelentes parajes, bosques y pastos donde abundan, para los amantes del deporte cinegético las tan apreciadas liebres, perdices, conejos...